Os voy a contar una historia que me ha pasado recientemente y, por supuesto, quiero que me déis vuestra opinión.

El otro día me llamó un conocido para pedirme el diseño de un blog. Como te puedes imaginar, gratis, con todo el morro.

Cuando le pregunté con qué presupuesto contaba y cuál era la idea que tenía en mente, no se cortó en decirme lo siguiente: ah! Pero ¿me vas a cobrar?

No vivo del aire, no soy una ONG ?

Ya sabemos lo poco reconocido que están los trabajos creativos, pero mucho más fastidian estas cosas viniendo de alguien que me conoce bien y también conoce mi trabajo. Mucho peor si a esta persona le toca de cerca el mundo creativo.

Estuve a punto de decirle: es increíble que precisamente tú me digas esto. Pero fui políticamente correcto y preferí morderme la lengua.

Repito: Como en cualquier otro trabajo, tenemos nuestros horarios, rutinas, reuniones, agenda, etc.

Mucha gente no entiende que éste es nuestro medio de vida, como cualquier otro trabajo, y por supuesto tenemos que cobrar por ello.

Yo era de esos de los que, cuando empezaba, hacía gratis prácticamente todo lo que me pedían. Pero perdóneme, es que ya no estoy empezando, ahora soy mayorcito y ofrezco unos servicios profesionales con los que me gano la vida.

[En otro post os hablaré de cómo es posible ganarse la vida con un blog, también tengo muchas ganas de contároslo, pero lo dejamos para otro momento.]

De modo que, si quieres un blog, tendrás que contratar alguno de mis tres packs de diseño. Eso, o buscarte a otro que te lo haga relegado, que es lo que andas buscando.

 

Tipos de clientes que te vas a encontrar si trabajas por tu cuenta


8 tipos de clientes con los que lidiar si trabajas por tu cuenta

#1 El cliente que te regatea

Estos son los que más me joden fastidian. No tienen ningún tipo de miramiento por tu trabajo. Si pueden ahorrarse 50 cochinos euros, tranquilo, te van a regatear de lo lindo.

Y yo me pregunto ¿cuándo vas al supermercado regateas a la cajera? No ¿verdad?

Entonces ¿por qué me regateas a mí? ?

Es algo que me sienta fatal. Cuando me pasa intento guardar las formas, pero en alguna ocasión he tenido que dejar las cosas claras antes de empezar el encargo. Luego vienen los malos entendidos y son todo problemas.

Prefiero dejarle las cosas claras desde el primer momento a que, cuando hayamos empezado el diseño, o mucho peor, cuando ya esté terminado, lleguen los malos royos y al final se quede descontento.

No, no queremos clientes descontentos. Es mejor rechazar ese encargo a que, una vez empezado o, mucho peor, entregado, éste no quede satisfecho.

RECUERDA

Un cliente insatisfecho comenta a una media de 10 personas su descontento.

#2 El cliente encantador

No todos los clientes son del tipo de que acabo de contar. La mayoría de ellos son buenos clientes, les encanta lo que haces y cómo lo haces, y están dispuestos a pagar lo que les hayas presupuestado. Confían en ti y se dejan aconsejar.

Además, son clientes que quedan muy satisfechos cuando acabas el diseño de su web o blog y no les importa pregonarlo a los cuatro vientos, incluso recomendarte a sus amigos y conocidos, consiguiéndote así nuevos clientes.

? Sólo tienes que echar un vistazo a mi apartado de referencias para entender lo que te comento.

 

#3 El cliente que no se deja aconsejar

Este cliente viene ya con la idea que quiere para su diseño hecha de casa. No se va a dejar aconsejar, cree que lo sabe todo. Lo único que quiere es que te limites a hacer lo que te pida, a acatar sus órdenes.

Puede quedarle el blog más espantoso de toda la blogosfera, pero no se va a parar ni un sólo segundo a escucharte.

¿Qué hacer con estos clientes?

Pues ante este tipo tienes dos opciones:

  • Rechazar el encargo, decirle “no”. Pon cualquier excusa, dile que tienes mucho trabajo.
  • Aceptar que, aunque le va a quedar una mierda de blog, quieres seguir adelante con el diseño porque te interesa.

Si os digo la verdad, se me han dado las dos situaciones.

 

#4 El cliente indeciso e inseguro

Este cliente duda en absolutamente todo. Tienes que aconsejarle y guiarle en cada paso que das. No es mal cliente porque siempre te escucha y se deja aconsejar, pero un trabajo con él puede alargarse mucho tiempo, tiempo que no tienes y deberías estar dedicando a trabajar con otros clientes y conseguir nuevos.

 

#5 El cliente invasor

Seguro que a éste lo conoces bien. Sí, es el que te escribe emails a las 12 de la noche o te llama cuando estás comiendo o cenando. No entiende que tienes unos horarios de trabajo y se cree con el derecho de “molestarte” en cualquier momento.

Yo lo tengo claro. Por la tarde, una vez he apagado el ordenador (unos días antes que otros), no hay más llamadas, correos o mensajes; es mi tiempo de descanso u ocio y me toca disfrutarlo.

Tampoco atiendo temas de trabajo (siempre que no sean hiper urgentes) en mis horas de descanso (comida, por ejemplo) o durante los fines de semana o días festivos.

Para rematar, también está el que te escribe por WhatsApp a todas horas. Éste no entiende que WA es una herramienta personal, al menos yo no la uso para comunicarme con mis clientes. Para eso está el correo corporativo.

 

#6 El cliente “laissez faire”

Es decir, el pasota. Este tipo de cliente es uno de los más complicados. Te llama, te contrata y se desentiende de todo. Cree que eres la solución a todos los problemas que pueda tener su empresa o negocio.

Al final es muy frustrante, porque te toca hacer tareas que no deberías.

Por ejemplo: yo diseño webs y blogs en WordPress, pero no tengo porqué crear sus correos corporativos o ponerme en contacto con su servicio de hosting. Esas tareas son algo que debe hacer el cliente. En el caso de que tenga que hacerlas yo (alguna vez me ha sucedido), es un servicio extra y, por lo tanto, se cobra aparte.

 

#7 El cliente frío y distante ❄

Lo normal cuando trabajas con otros profesionales es entablar una serie de relaciones cordiales que facilitan mucho el trato y el desarrollo de las tareas. No hace falta hacerse colega del cliente, pero siempre está bien desarrollar cierta afinidad.

Con este cliente te va a resultar imposible, es más frío que un bloque de hielo, totalmente distante. Así que ármate de paciencia y “al lío”.

En contraposición nos encontramos al cliente que al segundo minuto se ha hecho colega tuyo. Vale, puedes hacer amigos en el ámbito profesional y laboral, pero cuidado con las confianzas excesivas.

Ya sabes: la confianza da asco (en el trabajo también)

 

#8 El cliente insaciable

Este perfil nunca va a estar satisfecho con tu trabajo, siempre va a querer más. No es capaz de reconocerte ninguna bondad, aunque estés haciendo el trabajo de tu vida. No va a dejar de exigir y exigir.

Mucho cuidado con él, te va a venir bien aprender a decir “no”.

[Tweet “8 tipos de clientes con los que lidiar si trabajas por tu cuenta”]

 

Quiero un blog sencillo, como el tuyo


tener blog profesional

Esto también me lo dicen muy a menudo.

Aclaro: Que mi blog tenga un diseño sencillo (fondo blanco, pocos colores para no marear al lector, etc.) no significa que sea un blog sencillo. De hecho, está diseñado con una de las mejores plantillas que existen para WordPress (Divi).

Además, le he dedicado días, semanas, meses e incluso años, es como si fuera mi hijo. Si quieres un blog similar, prepara el talonario ?

 

Los trabajos creativos no están valorados


Por supuesto, no soy al único que le pasa. Hoy he estado con mis amigos de Auntie Films (productora audiovisual) y me decían que a ellos les pasa exactamente lo mismo. Y lo mismo me comentan otros diseñadores de mi gremio.

Te dejo un resumen que ilustra a la perfección lo que acabo de contar 😉

Aprovecho para contarte que hoy he estado grabando dos vídeos corporativos para el blog que estás leyendo (ya sabes que quiero seguir creciendo y expandiéndome, no me gusta ponerme límites), que estarán disponibles en breve.

Le estoy cogiendo el gustillo a esto de los vídeos 😉

 

¿Qué os parece mi reflexión? ¿Estáis de acuerdo con ella?
Cuéntame tu caso.

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