Este es uno de esos post que escribo desde el corazón. No hay SEO que valga, está lleno de sinceridad.

Mi vida ha dado un giro de 180º en el último medio año y quiero compartirlo contigo.

Este proyecto empezó hace ahora más de 7 años con un simple blog y ha acabado convirtiéndose en un negocio digital, mi forma de vida, el que me da de comer y paga las facturas, y por supuesto el trabajo que me hace feliz.

Suena ñoño, lo sé, pero es la verdad, y si eres emprendedor, seguro que me entiendes 🙂

A lo largo de todos estos años, mi proyecto ha pasado por diferentes etapas, siempre en constante aprendizaje y crecimiento.

He pasado de ser un simple blogger a un emprendedor (y espero que a medio plazo pase de emprendedor a empresario).

Todo lo que he conseguido profesionalmente ha sido gracias a esta web: ver cómo mi tráfico crecía por meses, cómo se ha triplicado en los últimos tiempos, participar como ponente en eventos, dar entrevistas, charlas, montar otros proyectos paralelos, colaborar con compañeros del sector… hasta incluso encontrar trabajo.

Pero en el último medio año mi vida ha dado un gran giro y, tras 6 meses desde el inicio de mi “nueva” vida, creo que es un buen momento para hacer balance.

Para ponerte en antecedentes, me remontaré unos meses hacia atrás, cuando todavía vivía en Madrid.

 

Mi vida en Madrid


Durante los dos últimos años, he trabajado y vivido en Madrid (desde enero de 2016 hasta diciembre de 2017).

Tenía una situación laboral cómoda, con un buen puesto, buenos horarios y condiciones. Era responsable de marketing y comunicación en una agencia, una posición interesante que a mucha gente le podría atraer.

Por el contrario, no me gustaba vivir en Madrid (definitivamente es una ciudad muy chula para visitar, pero no para vivir) y, después de dos años, mi trabajo se había convertido en monótono.

Había dejado de ser interesante, de aprender cada día y de aportarme nuevos retos.

Estaba quemado (igual dos años es muy poco para quemarse, pero lo estaba) y ya había querido dejar mi trabajo unos meses antes, en verano.

Por lo tanto, a principios de diciembre comuniqué a la dirección de la agencia que me marchaba. Dejaba mi trabajo para mudarme a la playa y volver a trabajar por mi cuenta.

Desde que hice el aviso oficial hasta que me marché, todavía tuve que trabajar un mes más (así lo tenía estipulado en mi contrato de autónomo TRADE 🙄) . Fueron unos días interminables.

 

Llega Navidad y me mudo a Alicante


Finalmente pasó el mes de diciembre (se me hizo larguísimo) y llegó la Navidad, que pasé con mi familia en Toledo.

Esos días me sirvieron para desconectar definitivamente de la agencia y de mi vida en Madrid. Fue el punto de inflexión para pasar página por completo.

Llegó enero y la hora de mudarse a Alicante (mi primer día aquí fue el Día de Reyes).

Cuando pasó la Navidad, conseguí mi primer cliente. Pensaba que me costaría más conseguirlo y romper esa barrera (la barrera psicológica del primer cliente).

Pero no, fue él quien me buscó. Me escribió a través del formulario de contacto contándome que necesitaba una web y quería que estuviera diseñada con Divi.

Después de ese cliente han venido todos los demás. Desde entonces no me ha faltado trabajo ningún mes (todo lo contrario, ahora mismo estoy cerrando agenda ya para septiembre).

 

Explosión de tráfico en la web


El primer mes lo dediqué, además de trabajar con ese cliente, a hacer una auditoría SEO de mi web y a ejecutar los cambios que la persona que me la hizo me recomendó.

Hechos todos esos cambios, empecé a escribir artículos centrados en diseño web, siempre tras una estrategia de SEO para mejorar tanto el On como el Off Page.

Comencé a ver los resultados enseguida. De hecho, desde enero hasta junio he duplicado los datos de tráfico.

Aquí unas capturas de estos datos:

Datos de visitas enero 2018

Datos de visitas del último mes (15 mayo – 15 junio)

Datos de visitas de enero a junio (2018)

Como puedes ver, ha tenido un subidón importante de visitas, con el consiguiente aumento en las solicitudes de presupuesto y también de clientes y trabajo.

Además, gracias a toda esta estrategia, he conseguido colocarme en los primeros resultados en Google para términos relacionados con mi negocio.

Aquí un ejemplo de búsqueda en Google del término “diseñador web wordpress”.

 

Mi nueva vida


Todos estos datos de tráfico, SEO y visitas están muy bien, por supuesto. Pero los grandes cambios que afectan a mi nueva vida son los personales.

Hay pequeñas cosas a las que soy incapaz de ponerles precio:

  • Ver el mar desde mi ventana.
  • Entrenar en la playa.
  • Tener libertad de horarios.
  • Bañarme en la piscina siempre que quiero (ahora en verano).
  • Y muchos detalles más, cosas pequeñas que nos hacen felices día a día más allá de lo laboral y las métricas del marketing.

Al menos para mí lo más importante no son esos datos de tráfico, los ingresos generados o el número de seguidores en tal red social.

Lo más importante es haber sido capaz de pasar de la imagen de la izquierda a la de la derecha (en la primera se me ve claramente muy serio, en la segunda totalmente relajado).

 

Qué cosas he dejado atrás


Ahora que se cumplen 6 meses desde mi cambio de vida, es buen momento para hacer balance de todos los cambios en mi vida y analizar las cosas que he dejado atrás (las que he ganado ya las he contado):

  • Mucha Un poco de mala leche, la que me tenía quemado (se quedó en Madrid) 😛
  • Todos los miedos que me hacían continuar en un trabajo en el que era muy infeliz.
  • Las barreras mentales que me frenaban a tomar una decisión que debí tomar mucho antes.

En definitiva, me he liberado de todos los ” y si…” (¿y si no me sale bien? ¿y si no consigo clientes? ¿y si no soy capaz?).

Al final, me he dado cuenta de que somos (me incluyo a mí y a cualquier persona que se lo proponga) capaces de conseguir mucho más de lo que creemos.

Solo hay que dejar atrás los miedos y perseguir esa libertad que es la que nos hace felices.

¿Cómo entiendo ahora la libertad?

Cuando hablo de libertad no me refiero a trabajar por mi cuenta, organizarme como quiero, tener mis horarios y ser mi propio jefe.

Todo eso está muy bien, por supuesto.

Pero, a día de doy, para mí la libertad es poder decidir sin ningún miedo o barrera mental de las que me frenaban.

No decidir por tener un “buen” puesto o un sueldo fijo, sino tomar las decisiones que me benefician en cada momento y, en definitiva, me hacen feliz.

Lo repito: suena muy naíf, pero es como lo siento en este preciso instante 🙂

Espero que hayas disfrutado tanto leyendo mi historia como yo mientras la escribía.

Portada: Charo Guijarro

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